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miércoles, 7 de octubre de 2026

Buscaminas, busca paz

El vínculo con exparejas es un campo minado en el que debes moverte con enfoque y buena autoestima...

Mileyda Menéndez Dávila
en Exclusivo 07/10/2026
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Intimidades
Si el respeto no funciona, la distancia es mejor (Jorge Sánchez Armas / Cubahora) (Jorge Sánchez Armas / Cubahora)

 ¿Te gustan los juegos digitales? Si dices que no, estás en un ínfimo por ciento de toda la población: el resto hemos caído alguna vez en ese modo de “descansar” la mente, y cerca del diez por ciento ya tiene una franca adicción (ludopatía), tan común como la dependencia compulsiva del sexo o el dolor.

Yo también juego en pantallas, claro está, pero ya no tanto porque eso ocupa las manos y absorbe el intelecto en demasía. Además, tengo otros hobbies que me gustan más, como las damas chinas y los rompecabezas palpables, geniales para pasar un apagón (el de la UNE y el de las musas, más fastidioso).

Haciendo memoria, antes fui adicta al Sokoban (organizar cajitas en un almacén) y luego me zambullí en los Detectives (magnífico entrenamiento para sobrevivir con ambliopía), pero el más desafiante, a pesar de su simpleza, era el Buscaminas, en nivel experto y sin banderitas. Lo mío entonces no era buscar el peligro, sino zonas en blanco, seguras y en paz.

Parece tonto, pero esa habilidad de calcular riesgos sin mostrar alarma es muy útil para tratar con gente tóxica, en especial ciertas exparejas que no saben llevarse bien ni con su doble en el espejo, y como les cuesta aceptar que ya no te controlan, buscan destruirte sin más.

Un proverbio chino dice que el mejor ex es el que actúa como muerto. Yo no pienso así y de hecho me llevo genial con algunos, pero reconozco que otros deberían aceptar el llamado EPD aún sin llegar a difuntos.

¿Tiene sentido intentar una comunicación cordial tras la ruptura amorosa? Pues sí. En especial si hay otros vínculos no renunciables, como la familia, el entorno laboral o amigos comunes que no deberían quedar atrapados en el fuego final.

Lo que no tiene sentido es ceder en tus principios y mucho menos perder tu salud mental o comprometer tus metas cuando la otra parte actúa siempre mal por rencor, fastidio, cansancio o falta de perspectivas.

Lo creas o no, hay quien solo muestra sus espinas porque no tiene fuerzas para nada más y sí merece nuestra compasión. Pero no debes confundir ese sentimiento con deuda ni poner su bienestar por delante del tuyo. Cualquiera sea el karma entre ustedes, ya fue saldado al romper. Sacrificarte en el altar de su ego no le va a saciar ni mejorará la relación.

Ahí es donde el Buscaminas te da una buena lección: aprendes a calcular la mayor probabilidad de daño en un entorno de incertidumbre para evitar esa dirección. La vida es riesgo, sin dudas, pero también tiene espacios seguros, y cuando aprendes a “leerlos” es más fácil tomar distancia de esos seres explosivos y su onda de adictivo dolor.

¿Distancia física? Siempre que sea posible… Pero deja claro a quienes te importan que no huyes del personaje, sólo evitas su insanidad. Si la vida impone una etapa de coexistencia por razones de peso mayor (como la salud de la prole), esa barrera tendrá que ser interna, por tu estabilidad mental.

También hay un proverbio para eso: a palabras necias, oídos sordos. De inicio tómate unos minutos para delimitar recursos, responsabilidades y horarios e ignora lo que haga o diga la otra persona fuera de eso. Si te boicotea le das una alerta neutral; si insiste, revisa tu estrategia (por si es tu culpa), da un paso atrás y déjale reventarse, para que no te chantajee más.

Eso funciona con gente del pasado y del presente: ninguna historia acaba abruptamente, y a veces la ruptura dura más que la luna de miel porque nos cuesta aceptarla de una vez.

Jorge le llama a eso “dejar sólo el tubito de respirar”. Lo usó mucho en su convivencia más difícil e inevitable y lo usa a cada rato conmigo, más por hábito que por malicia intencional. Cuando me doy cuenta reclamo, pero también reviso cuánto “ruido” estoy siendo para él por esos días al punto de llevarlo a ese mecanismo de autoprotección.

Si mi reclamo es justo le toca soltar el tubito y asumir, con su humor ocurrente y su ternura que derrite montañas. Si el fallo era mío, igual me enmiendo a gusto. Con él vale la pena cualquier riesgo… y de verdad no tengo intenciones de volverme su ex.       


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Mileyda Menéndez Dávila

Fiel defensora del sexo con sentido...


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