Ahora que el país está avocado a perfeccionar, ampliar y consolidar el sistema empresarial, el cual abarca a los actores económicos no estatales, y a poner fin a las trabas que impidan su desarrollo, a un problema tan crónico como el de las cuentas pendientes por cobrar y pagar, su demora e incremento, habrá que ponerle coto, incluso desde las competencias o facultades dadas a los municipios.
En la Red de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) el asunto volvió a retomarse hace unos días, y surgió la propuesta de que esta organización, a través de sus estructuras y personal de alta calificación, realice un diagnóstico profundo, sectorial, y recomiende una estrategia integral al gobierno para resolverlo definitivamente.
Desde las miradas o actividades del seguro, del banco, de auditorías, de los tribunales, etc, podrían llegarse a conclusiones o aportes valiosos, porque subyace una mezcla de problemas objetivos y subjetivos, y posiblemente algunos ya son sistémicos.
Este tema no se limita al sector empresarial, sino además, a las unidades presupuestadas y a los gobiernos territoriales, por lo cual los incumplimientos o demoras en pagar o cobrar a las contrapartes, por los bienes y servicios ofrecidos o recibidos, sigue teniendo una repercusión negativa en toda la economía y la sociedad.
“Todo debe estar escrito en los contratos, nada obliga a una empresa a vender a otra teniendo deudas ni impide vender si antes no realiza el pago”, asegura el economista Luis Vázquez.
“Seguro estoy, acota, que ninguna debe dinero por la compra de combustible pues debe pagar anticipadamente, ni tampoco le debe dinero a la Unión Eléctrica o a ETECSA, porque enseguida le retiran el servicio.
“Mi empresa, ejemplifica el propio especialista en la Red de la ANEC, tiene un acuerdo con MCV Comercial de pagar los servicios a los 30 días de facturación. Si nos demoramos un día más, nos cierran y no podemos ni siquiera ingresar los transportes a sus talleres”.
El problema de las cuentas por cobrar y pagar desde hace décadas es recurrente en la prensa, en las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en múltiples espacios, y a su vez existen regulaciones, contratos, auditorías, demandas judiciales, etc, pero no se resuelve.
En opinión de Alejandro González, otro miembro de la mencionada plataforma, hay mucha falta de control interno y de equipos económicos competentes en las entidades. Cuando las dos cosas concurren, se minimizan esos fenómenos y los pagos anticipados.
A muchos campesinos y cooperativas entidades del Estado le deben dinero
En los medios con frecuencia se escuchan casos de campesinos y cooperativas a las que entidades del Estado le deben dinero por tales o más cuales productos o servicios, y a su vez por esa razón tampoco le han podido pagar todo lo que deben a sus trabajadores.
Precisamente un reportaje del colega Joel Mayor, publicado hace unos días en Cubadebate bajo el título “Nada es para siempre, ¡ojalá ni los impagos!”, denuncia su persistencia en Artemisa, donde las deudas alcanzan millones de pesos y afectan directamente la producción de alimentos y la vida de los trabajadores.
El texto expone cómo la historia de los impagos a campesinos cubanos se ha vuelto cíclica: las empresas agropecuarias tardan meses en pagar las entregas de productos, generando deudas millonarias que se acumulan como un “virus” difícil de erradicar. Aunque en ocasiones el Banco interviene para aliviar la situación, el problema reaparece con fuerza, afectando la confianza de los productores y la estabilidad del sistema de acopio.
Esto provoca desmotivación, abandono del campo y dificultades para mantener la fuerza laboral, en un contexto donde ya escasean los jóvenes dispuestos a trabajar en la agricultura
Identificar las causas por territorios y sectores
Volviendo al debate suscitado en la Red de Economistas, uno de sus miembros apodado gutierrezurdanetaluis, señala que si hay voluntad política de resolver este tema de una vez por todas, puede ser el principio de la solución.
El aparato de la ANEC y las consultorías, y quien se decida participe, puede empezar a identificar las causas por territorios y sectores. Algunas tendrán solución inmediata, otras no y habrá que hacer una hoja de ruta, pero ya este asunto es crónico.
En opinión del economista Tony Díaz "podemos tener todos los mejores sistemas, incluso el pago automático o digital, pero si no hay voluntad de pagar, por las razones que sean, tendrá que imponerse el rigor de la ley, tanto a los que no pagan, como a los que no ejercen su derecho legal de cobrar”.

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